lunes, 9 de septiembre de 2013

MÉTODO SEDONA: LIBERACIÓN EMOCIONAL NEGATIVA

El Método Sedona fue desarrollado como la manera más rápida, fácil y sencilla de "liberar".

Consiste en liberar emociones o sentimientos negativos y no deseados, que obstaculizan nuestro bienestar emocional.

 ¿Qué significa liberar?

En el Método Sedona se enseñan cinco formas de "liberar" o "dejar ir" sentimientos no deseados.

La primera, que se describe a continuación, consiste en simplemente elegir soltarlos.

Coge un bolígrafo, un lápiz o cualquier otro objeto que puedas dejar caer al suelo sin que se rompa. Ahora, agárralo con fuerza e imagina que es uno de tus sentimientos limitantes y que tu mano es tu consciencia. 

A continuación, abre la mano y mueve el objeto. Comprueba que eres tú quien lo está sujetando y que no está pegado a tu mano.


Ahora, suelta el objeto. ¿Qué ha sucedido? Has soltado el objeto y este ha caído al suelo. ¿A qué te ha sido fácil soltarlo?

Esto es lo que significa liberar. Es posible hacer lo mismo con cualquier cosa que sintamos.

Siguiendo con la misma analogía, si anduviéramos con la mano abierta, sería difícil sujetar el bolígrafo.

Cuando aceptamos o damos la bienvenida a los sentimientos, abrimos nuestra conciencia y permitimos que desaparezcan por sí mismos.

Con la ayuda de la siguiente descripción podrás utilizar el proceso tu mismo. Este proceso te resultará cada vez más útil a medida que lo apliques en la vida diaria:

1. Piensa en el asunto que deseas resolver y siente cualquier cosa que surja en este momento. Pregúntate “¿Podría aceptar lo que siento?”


2. Hazte a ti mismo la siguiente pregunta: « ¿Podría soltar lo que siento?». Sólo se trata de preguntarse a sí mismo si es posible hacerlo.


Tanto «Sí» como «No» son respuestas aceptables.
A menudo soltarás lo que siente aunque tu respuesta sea «No».
De cualquier manera, responde a la pregunta sin pensar demasiado, evitando buscar una segunda intención o entrar en debate consigo mismo sobre los méritos o las consecuencias de esta acción. Todas las preguntas utilizadas en este proceso son deliberadamente simples. No son importantes en sí mismas, sino que están destinadas a conducirte a la experiencia de soltar. Sigue adelante con el tercer paso sin importar lo que hayas respondido a esta primera pregunta.

3. A continuación, hazte a ti mismo la siguiente pregunta: « ¿Lo haría?».
En otras palabras, « ¿Estoy dispuesto a hacerlo?». De nuevo, evite el debate. 

4. Hazte a ti mismo la siguiente pregunta: « ¿Cuándo?».
Esto es simplemente una invitación a soltar lo que sientas. Es posible que consigas con facilidad soltar tus sentimientos de forma permanente ahora o puede que elijas agarrarte a ellos pero si decides soltarlos, ¡también puedes hacerlo!

5. Repite los cuatro pasos anteriores hasta que te liberes por completo de tus sentimientos.


RECORDATORIO IMPORTANTE


Por favor, recuerda que estas preguntas son deliberadamente simples. A medida que trabajes con ellas, la resistencia inicial a repetirlas una y otra vez desaparecerá, te resultará más fácil hacerlo y finalmente podrás incorporar la experiencia de soltar en tu vida diaria. Estas preguntas sólo son el primer paso en el proceso de soltar.

El Método Sedona es muy sencillo, y consiste en seguir 4 pasos muy sencillos:

1. Enfocarse en una situación y en el sentimiento que esta genera en nuestro interior, darle la bienvenida y no filtrarlo, dejarlo que nos penetre en su totalidad aunque duela.
2. Preguntarse: "¿Podría dejar ir este sentimiento?" y contestar (sí o no)
3. Preguntarse: "¿Lo haría?" y contestar si o no
Sin importar cuál sea la respuesta seguir con el siguiente punto
4. Preguntarse: "¿Cuando?", siendo "ahora" una respuesta muy válida (y favorable).

Esto se puede hacer cuantas veces sea necesario sobre cualquier sentimiento, hasta llegar a un estado de "ya no me importa" en el cual esa situación ya no afecta emocionalmente.

Esto es solamente el proceso básico en su forma más sencilla. Hay otras cuatro formas más de liberar que se encuentran explicadas en el libro de la imagen, pero aprendiendo a usar esta sencilla técnica en nuestro día a día, es más que suficiente para empezar a dejar ir algunos sentimientos.

Como siempre, espero que os sirva
Vane

Fuente:el-metodo-sedona.com

martes, 23 de julio de 2013

EJERCICIO PARA LIBERAR EL MIEDO

El miedo es una de las emociones más útiles e inútiles a la vez. El miedo es lo que hace que no cruces la carretera cuando vienen coches y por tanto te puedan atropellar. Es lo que hace que cuando una comida te huele “raro” decidas tirarla, “por si las moscas”. En ese sentido el miedo es útil y nos ayuda a sobrevivir, a ser conscientes de los peligros y a evitarlos, porque el miedo es parte de un perfecto sistema para garantizar nuestra seguridad, el pero viene cuando el miedo no es real, sino que es nuestra imaginación diciéndonos lo que podría pasar… de nuevo.
Distinto es cuando el miedo surge de pensamientos limitantes, experiencias negativas (tuve una pareja una vez, me hizo daño: si tengo pareja otra vez me volverá a hacer daño), o miedos de otros que hacemos propios o que hemos asimilado cuando éramos niños y a los que seguimos aferrándonos como si aún lo fuéramos.
Cuando el miedo no nos deja hacer algo que nos gustaría hacer, que creemos que seríamos más felices si lo hiciéramos, y nos mantiene estancados año tras año, sin hacer lo que realmente queremos, ese miedo no nos sirve. Por eso lo mejor es que te deshagas de él. O no. Puedes elegir si prefieres seguir con él o soltarlo. Y cualquier decisión que tomes está bien.

Si ahora no “caes” en algo que te produzca miedo, piensa en algo que te gustaría hacer y no haces: pintar, hacer surf, ir al cine solo, decirle a alguien que le quieres, cualquier cosa vale.
Ahora coge papel y lápiz, para que quede constancia por escrito y para que no se te escape nada. Imagina que vas a hacer lo que te gustaría hacer y no haces, o algo que te produzca miedo. A continuación escribe todas las sensaciones, imágenes y sonidos, excusas y peros que se te ocurran. Concédete un tiempo para esta tarea, dos minutos está bien, pero si necesitas más puedes concederte otros dos minutos y recuerda, no te enrolles, nada de “sí pero es que qué va a decir mi madre...”, en su lugar escribes : “qué va a decir mi madre”, y a por el siguiente. No debatas contigo mismo acerca de la conveniencia o no de lo que se te ocurre, estamos hablando de lo que sientes, así que sé escueto con lo que escribes.
Sí, ahora lo que toca es descargar o soltar lo que hay en la lista, no te preocupes si estás mal de tiempo vete de uno en uno sobre lo que has escrito, y como está escrito puedes volver sobre la lista en cualquier otro momento.
Ve a lo primero que hayas escrito y permítete sentirlo, hasta que te encuentres cómodo con esa sensación, imagen, etc. Sólo permítete abrirte a las sensaciones que se produce. Y ahora fíjate, ¿acaso se ha abierto el suelo bajo tus pies y un dragón te ha comido? ¿Te has muerto?¿Qué ha pasado? ¿Nada? Pues sí, cuando sientes algo que no te gusta mucho, tenemos la impresión de que si lo sentimos va a pasar algo malo, pero si lo dejamos estar ahí, sin resistirnos, normalmente se disuelve o evapora sólo, o simplemente se convierte en un concepto más sin carga emocional, ni negativa ni positiva. Si no has llegado a ese estado  sigue sintiéndolo, abriéndote a lo que  sientes, y permitiéndote soltar, hasta que sólo tengas sensación de paz y de tranquilidad. A continuación sigue con la lista, hasta que hayas acabado con todo lo que hayas escrito en la ella.

Se trata de llegar a un lugar en el que cuando pienses en ese tema sólo te produzca paz y tranquilidad. Si no es así: Párate, siente y escribe qué se te ha quedado atrás en la primera lista. Y vuelve a empezar.
El proceso es sencillo, pero no dejes que su sencillez te haga dudar de su efectividad, no quiero tampoco que lo creas a pies juntillas, sólo hazlo y comprueba si funciona o no. Al fin y al cabo si alguien te dijera cómo llega la luz a tu casa, donde se genera, por donde pasa, etc., seguro que no creerías que algo tan sencillo como apretar un interruptor iba a proporcionarte luz en el salón de tu casa, pero lo haces ¿no?
La finalidad de este proceso no es conseguir que hagas aquello que  no haces y te gustaría hacer. De lo que se trata es de liberarse de las autolimitaciones, creencias y pensamientos,  de los miedos a qué pasará, a qué dirán, etc. que puedan estar haciendo que no hagas algo que quieres y que te puede hacer feliz. Si cuando terminas el proceso te das cuenta de que en realidad no te apetece hacer lo que antes no hacías por miedo (créeme pasa muchas veces) o que no te quieres gastar el dinero que te cuesta, o cualquier otra cosa, está bien, objetivo conseguido, porque estás eligiendo desde la razón y la lógica, no desde el miedo.
Espero que os sirva
Vane

Fuente: elmetodosedona.blogspot.com.es

miércoles, 17 de julio de 2013

TÉCNICA DE LIBERACIÓN EMOCIONAL, EFT

Toda persona tiene derecho a ser feliz, a buscar su felicidad y a encontrar la forma de hacer esto posible en su vida cotidiana, de una manera armónica, con aquéllos con quienes convive.

Tus emociones son la principal fuente de bienestar o sufrimiento y la capacidad para trabajar sobre las mismas, para pulirlas o modelarlas, te acaba haciendo protagonista de lo que eres y de lo que buscas ser; en definitiva, acaba trazando esa línea sutil que te ubica en el "de dónde vengo y hacia dónde quiero dirigirme".

Cada vez que te haces la pregunta de ¿qué quiero en mi vida? o mejor aún ¿qué estoy queriendo en mi vida?, estás abriendo la puerta a la posibilidad, a la expectativa, a la sorpresa, a la esperanza. Y no siempre sabes responder esta pregunta. Sin embargo, si te cuestionas ¿qué no estoy queriendo en mi vida?, seguro que serías capaz de encontrar aspectos, emociones, relaciones, vivencias… que quieres dejar atrás.

Si eres capaz de vaciar, estas abriendo hueco para poder llenar, para poder incluir, para poder atraer o ponerte en marcha hacia aquello que en cada instante, en “cada ahora”, pueda estar moviendo tus centros. Soltar lastre, liberarte de mochilas innecesarias, “darse permiso” es la mejor forma de poder volar o caminar ligero/a. Y ese ponerte en marcha, ese movimiento, es, casi siempre, más positivo que la inacción. No moverte acaba oxidándote. Permitir que la inercia te arrastre, puede frenarte cuando menos lo desees o precipitarte contra muros indeseados.

Puedes ser capaz de tomar el timón de tu vida. Toda persona es cuerpo, mente y emociones. Y en ocasiones, las relaciones entre estos tres poderosos elementos no siempre son fluidas y amistosas.

EFT es una poderosa herramienta para trabajar sobre aquellos elementos, casi siempre de origen emocional, que no estoy queriendo en mi vida, aunque también trabaja, de una forma elegante y eficiente, sobre los aspectos físicos. Es una forma de limpieza, de liberación, que permite librarnos de las consecuencias indeseables de “aquello que no controlamos” dándonos la libertad de poder comprender de otro modo, de poder observar con distancia, de poder descubrir para crecer.

La realidad no es la realidad, sino la lectura que de la realidad hacemos, y en esa lectura, EFT se convierte en un decodificador privilegiado.

En el trabajo con EFT haces uso de tu cuerpo, tu mente y tus emociones para valerte del completo potencial de que dispones para poder esculpir tu vida, para convertirte en tu propia creación. 


EFT te brinda una llave sencilla para abrir puertas que, quizás, llevaban años cerradas.

Con EFT estoy descubriendo un camino nuevo, un camino abierto. Un camino que sabemos cómo comienza, pero que desconocemos hasta dónde nos puede llevar.

¿Qué es EFT?

EFT es una herramienta sencilla y tremendamente eficaz que posibilita, mediante unos sencillos “golpecitos”, tapeos o tapping en determinados puntos de nuestro cuerpo (sistema energético), movilizar la energía que ha quedado colapsada provocando respuestas emocionales de desequilibrio y disfunción. Esta técnica, creada por Gary Craig, se apoya en el siguiente postulado:

“La causa de todo malestar emocional es una alteración en el sistema energético corporal” 




¿En qué se basa EFT?

En realidad, y dicho de modo sencillo, podríamos explicar EFT como una técnica moderna de acupuntura sin agujas, que estimulando en ciertos puntos que corresponden a los meridianos energéticos del cuerpo, posibilita la liberación de la energía estancada, densa, y que está generando una respuesta de malestar, para permitir que dicha energía fluya libremente, posibilitando el equilibrio y bienestar.

Haciendo historia, podríamos remontarnos a la medicina tradicional china, para, más recientemente llegar a los estudios de kinesiología Aplicada o los trabajos del Dr. Callahan, creador de la TFT (Though Field Therapy o Terapia del Campo de Pensamiento), hasta que en los 80, Gary Craig, alumno del anterior, simplificó y protocolizó un método eficaz y fácilmente accesible a cualquiera, al que denominó EFT (Emotional Freedom Techniques o Técnicas de Liberación Emocional), que supuso un salto cualitativo y cuantitativo total a la hora de poder trabajar uno mismo, o con otros, sobre aspectos emocionales de una manera rápida y eficaz, posibilitando alcanzar objetivos con una inmediatez impensable en la terapia tradicional. 


Es una técnica que estoy aprendiendo y probando desde hace poco tiempo, pero obteniendo unos resultados asombrosos y en muchos casos inmediatos. 

Espero que os sirva
Vane


Fuente: eft-universe; efeteando.

lunes, 15 de julio de 2013

APRENDER DEL PASADO

Estoy segura que muchos de vosotros habéis visto la película de El Rey León, en ella, como en otras películas de animación infantil se encuentran mensajes reveladores, que nos hacen pararnos y reflexionar sobre alguna situación de nuestra vida.


Os pongo el enlace del vídeo que resume lo que quiero transmitir:


Prácticamente todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos cargado a las espaldas cosas que no son nuestras, como si de una mochila se tratase, cargada de esas piedras del pasado...y llevar esa mochila a lo largo de toda la vida cuesta, a menos que vayamos soltando esas piedras.

Esas piedras a las que llamamos miedo, inseguridad, falta de confianza, rencor, etc pueden venir de situaciones tales como, sentirnos amenazados en una situación peligrosa, que alguien cercano enferme, a esa piedra le llamaríamos miedo; la situación de que alguien muy querido nos abandone o nos rechace recoge la piedra de la Inseguridad; la situación de que una persona de confianza nos falle en algo que para nosotros es importante recoge la piedra del rencor...y como éstas hay muchas más situaciones cotidianas a lo largo de nuestra vida que hacen que recojamos piedras, a veces serán nuestras y otras no, que sería cuando empatizamos tanto con algún acontecimiento de otra persona que nos quedamos con su dolor, rencor, etc.

Y todas estas piedras que aún nos acompañan en el momento presente, no sirven para otra cosa que para frenarnos, nos impiden avanzar. Hay que soltar el pasado y aprender de él.

En la película dicen lo siguiente:

No importa, está en el pasado....dice Rafiki

Y tiene razón, el pasado no debería importarnos y sin embargo nos duele.

“Oh, sí, el pasado puede doler” -continúa Rafiki- “Pero tal como yo lo veo puedes o huir de él o aprender”.


Y eso es lo que hay que hacer, aprender de todo cuanto nos sucede. Además, os habréis fijado que cuando la vida nos pone una prueba y no conseguimos superarla, sino que huimos para evitarla, con el tiempo se nos vuelve a presentar esa prueba o una muy similar. Cuando digo prueba, me refiero a situaciones reales que nos suceden, por ejemplo, que te despidan del trabajo, que fallezca alguien cercano, que te toque una importante suma de dinero, que te separes de tu pareja, que te tuerzas un tobillo o que te hagas un esguince de muñeca en un accidente. No hay escapatoria, las cosas nos ocurren para aprender de ellas, y cuando hemos adquirido la enseñanza que corresponde, esa prueba deja de perseguirnos.

A continuación pondré ejemplos reales de lo que puede significar según mi percepción (no significa que no pueda tener otro significado) cada acontecimiento.

  • Que durante toda tu vida tengas parejas que te son infieles: Es una manera de  decirte que te infravaloras, tú no te valoras y por consiguiente el resto tampoco, no te respetan porque tú no lo haces contigo.
  • Que te hagas un esguince en el tobillo y no puedas trabajar: Puede significar que pares, que vas acelerado/a en tu vida y que debes prestarte más atención y tomarte las cosas con más calma.
  • Que te toque una suma de dinero importante: Puede ser una forma de ver cómo manejas el dinero, de que aprendas a gestionar tu economía.
  • Que te despidan de tu trabajo: Puede significar que te espera algo mejor, que ese no es tu trabajo, tienes que dedicarte a otra cosa.
Y un largo etc. De todos modos, cada persona es un mundo, y cada vivencia también. Habría que evaluar a la persona en su conjunto para ver qué significados y qué lecciones son las que tiene que aprender.

Espero que os sirva.
Vane

martes, 11 de junio de 2013

LOS NIVELES DE REIKI

Desde el nacimiento, debido a factores como el ambiente, la educación y la relación con los demás, el Ser bloquea paulatinamente sus canales y los chakras. La energía se estanca en unos puntos, se escapa en otros, los chakras se cierran, giran más despacio o giran con desarmonía. Con el paso de los años una persona deja de estar capacitada para transmitir Reiki porque sus canales y chakras no pueden recibirlo y exteriorizarlo de la manera adecuada. Con los chakras algo abiertos y limpios y los canales medianamente desbloqueados y limpios, el Ser adopta la capacidad de transmitir su Energía Vital. Esta energía puede sanar igual que lo hace Reiki pero nunca llegará totalmente limpia y neutra al receptor.


Por ello en Reiki existe la Iniciación como una práctica que realiza el maestro para desbloquear, limpiar, purificar y armonizar todos los canales y los chakras, con el fin de canalizar la energía universal sin usar nuestra propia energía vital. Su nombre en japonés es Reiju, que significa "método de poder". También se le conoce como sintonización, porque pone en sintonía al Ser con los planos más elevados. Del mismo modo recibe el nombre de alineamiento, porque alinea el canal principal del Ser con la fuente divina de energía e información. Cada vez que recibimos un alineamiento nuestro canal se refuerza y nuestra capacidad para transmitir energía se potencia.

Originalmente Usui sólo practicaba una iniciación, sus alumnos iban aprendiendo de él mediante el tiempo. Posteriormente se fueron incluyendo los grados o niveles para que el alumno evolucionara de forma escalonada y gradual, que con el tiempo y la experiencia se formara una unidad vivencial que le permitiera enfrentarse a algo cada vez mayor, aumentando también su responsabilidad con lo espiritual.

Se divide en tres niveles

Nivel I ó físico (Shoden)

Produce un despertar. A menudo llega gente escéptica o curiosa al primer nivel, y después de éste descubren que han tomado conciencia de si mismos y eso les cambia la vida. Genera un proceso de autodescubrimiento y el que recibe el alineamiento empieza a tomar consciencia de su realidad espiritual. En este nivel se aprecia el regalo que es tener nuestro cuerpo físico para realizar la tarea de nuestra Alma.
Se aprende la transmisión de energía por contacto entre terapeuta y paciente dejando que fluya por sí sola. A este nivel se le suele llamar El Servidor de la Luz porque uno descubre el bello sentimiento de entrega y servidumbre. La "borrachera Reiki" que se produce hace que sintamos Amor y Compasión a todo momento. 
La formación básica que se produce en este nivel es el entendimiento de la energía, el modo de conectarnos con la Fuente para canalizar esa energía y su manejo terapéutico.
En este nivel se aprende un símbolo: Cho-Ku-Rei


Nivel II ó mental (Okuden)

Produce una transformación. El terapeuta toma conciencia de la seriedad de su práctica, y por ello pide más herramientas. Además siente en lo profundo que debe pasar por un cambio importante que le llevará a ser alguien distinto, más cercano a su esencia personal y más alejado de sus miedos, traumas y oscuridades.
Este nivel capacita para dirigir la energía más conscientemente, a plena intención, con más potencia, y le permite tratar tanto lo físico como los problemas emocionales y mentales del paciente, así como su karma. Se le llama Portador de la Luz porque, debido a que uno aprende a dirigir la energía en la distancia, tanto física como temporal, el terapeuta lleva luz allá donde quiere y se le permite.
En este nivel se aprenden dos nuevos símbolos: Sei-He-Ki y Hon-Sha-Ze-Sho-Nen 



Nivel III/Maestría ó conciencia (Shinpiden)

Desencadena la realización. El terapeuta ya toma conciencia de su sendero en la vida y de su relación intima con la divinidad, y empieza a andar en niveles muy cercanos a nuestros guías. Se es capaz de tratar directamente el origen del problema en el Alma del paciente, y de comprender los entresijos de nuestra propia Alma. Se le llama Maestro de la Luz, porque es muy habitual que en este punto el terapeuta decida tomar la responsabilidad de comprometerse con lo divino y de transmitir lo que sabe a otras personas, conectándolas con Reiki.
En este nivel se aprende el pase de alineamientos para iniciar a más gente y se adquiere una gran responsabilidad, pues llegar a este punto significa que quieres vivir y practicar el Reiki de una manera más amplia.

En este nivel se aprende el símbolo maestro y el que se utilizará para el pase de alineamientos: Raku y Dai-Ko-Myo.



Por mi experiencia personal con el Reiki, puedo decir que es un camino bonito, a veces difícil por las situaciones que se te presentan para tu evolución, pero ahí está lo más interesante, que gracias a esas experiencias voy evolucionando cada día más, que a raíz del Reiki me siento mejor interiormente, y eso, se nota en el exterior, me veo con más capacidad de entendimiento en algunas situaciones y claridad para afrontarlas, y veo, que cada vez son más las personas que vienen a mi para que les proporcione orientación o ayuda a través del Reiki.

Para mi es muy gratificante ver, tanto en mi como en las personas que trato, cómo van mejorando y equilibrando sus vidas, alcanzando la felicidad y paz interior que tanto anhelaban.

Y por ello recomiendo el Reiki a todo el mundo, es una herramienta especial y sobre todo natural, que devuelve a su origen a la persona, la equilibra y desbloquea en todos los sentidos, aportando claridad y paz a sus vidas.

Vane

Información sacada y adaptada del Manual Nivel I de CES.

lunes, 29 de abril de 2013

TÉCNICA DE CORRECCIONES ENERGÉTICAS

Esta es una nueva técnica que estoy aprendiendo y que funciona en un 95% de efectividad (comprobados los resultados en mi misma), quiero compartirla con todos vosotros con el objetivo de que se conozca y se pueda aplicar en vuestras vidas para mejorar aquellos desequilibrios que os limiten.

La aplicación de esta técnica consiste en detectar las debilidades que nos restan energía (por enfermedades, por un estado mental, por trabajo, por un estado emocional, etc) y corregirlas, comprobar que todos los niveles de consciencia del ser humano concuerdan entre sí, como paso preliminar para aliviar el dolor y alcanzar el objetivo preestablecido.
Se basa en encontrar la causa real y profunda de esa debilidad/es y en corregirla para que no afecte a la persona nunca más.

Cuando algo en nuestras vidas se queda sin resolver (problema, trauma, fobia, emoción persistente, etc), se atasca en nosotros y no hemos sabido manejarlo o nos ha superado, se crea un dolor en el cuerpo físico, es una señal de alarma de que algo no va bien. Si no hacemos caso a ese dolor o lo tapamos sin llegar a la causa que lo origina, podrá desaparecer momentáneamente pero volverá a aparecer con más fuerza para hacernos saber que sigue ahí.

Cuando se averigua la verdad de ese malestar o dolor (y se corrige), el malestar o dolor desaparece, porque nos hacemos conscientes del problema y trabajamos en ese nuevo punto de vista. Se fortalecen esas debilidades y se borran esas memorias y efectos para que no afecten nunca más a la persona.

La base de esta técnica es la Kinesiología, se testa la información del cliente, sin suposiciones, ni ideas ni juicios de valor, el cliente tiene toda la información de lo que le ocurre y por qué le ocurre, lo único es que esa información no es consciente o no sabe gestionarla y se convierte en un problema de cualquier tipo (emocional, físico, mental, etc).

A través del test muscular se distingue entre Fuerte o Débil, Si/No, lo que nos irá dando las pautas para corregir esas debilidades que le ocasionan un problema.

Y de momento eso es todo, evidentemente es mucho más extensa de explicar pero la base es esta. Os animo a que si tenéis algún problema o desequilibrio de cualquier tipo la probéis.

miércoles, 10 de abril de 2013

LAS EMOCIONES Y EL MANTRA DE LAS SEIS SÍLABAS


En el Tíbet se practica mayoritariamente el budismo tántrico o vajrayana, que, basado en el budismo tradicional mahayana, aporta técnicas de meditación que son medios muy hábiles para trabajar con los problemas personales. De entre ellas, hablaremos de las deidades y los mantras.

En la iconografía tibetana observamos muchas deidades diferentes, algunas pacíficas, otras furiosas, que llevan al neófito a preguntarse si el budismo es politeísta. Las deidades personifican diferentes cualidades de Buda que existen, latentes o despiertas, en cada uno de nosotros. Invocando la energía de estas deidades o bien identificándonos con ellas, podemos ir despertando nuestro potencial y convertirnos así en budas, que es lo que hemos sido desde siempre. Cada deidad posee su mantra. Los mantras son sonidos sagrados que representan el nombre de la deidad. Al recitarlo una y otra vez, la estamos invocando. La deidad está en nosotros y la recitación del mantra la despierta.

De todas las deidades, Avalokiteshvara (Chenresi en tibetano) es la más practicada y venerada, siendo la personificación del amor y la compasión de todos los budas y sus hijos espirituales, los bodhisatvas. Su mantra es considerado el rey de los mantras. Los tibetanos lo recitan continuamente pasando las gastadas cuentas de sus rosarios, ya que es el mantra que aporta más beneficios. Se le llama mani y se pronuncia: OM MANI PEME HUNG

                                    

La razón por la que el mani es considerado tan importante es porque despierta nuestra capacidad de amor puro hacia todos y hacia todo, y también nuestra compasión y el poder para ayudar realmente a los demás. Purifica la mente de tal manera que transforma las emociones conflictivas, que son la causa de todos nuestros problemas. Entendemos por emoción conflictiva cualquier estado mental que perturbe la claridad natural de la mente, no dejándonos ver las cosas tal como son, sino distorsionándolas e impulsándonos a actuar de forma compulsiva, con el consiguiente daño que ello provoca.

En nuestra vida nos encontramos muchas veces en circunstancias en las que nuestros estados emocionales nos superan. Nos hacen salir poco airosos de las situaciones. Quedamos mal, padecemos terriblemente y les hacemos la vida imposible a los que nos rodean. ¿Quién no ha pasado alguna vez por un infierno de celos, de odio o de resentimiento? ¿Quién no conoce la incomodidad, por decir algo, del deseo exagerado, del orgullo herido o de un carácter agresivo?

Existe una gran variedad de estas emociones, siendo las más importantes: ira-odio-resentimiento, deseo, estupidez-limitación-ignorancia, orgullo, envidia-celos, codicia-avaricia.

Todas las demás emociones conflictivas son una combinación de estas seis.

El Buda dijo que estos estados emocionales son como venenos mentales, velos que cubren nuestra verdadera naturaleza y que no nos dejan ver claramente la realidad. Y aunque no se hagan manifiestos todo el tiempo, su semilla está enraizada en nosotros de tal manera que, cuando surge el detonante adecuado, se manifiestan con presteza. Todas las prácticas de meditación budistas tienen como objetivo, directa o indirectamente, trabajar con estos velos, para hacerlos cada vez más sutiles y, finalmente, transformarlos en lo que realmente son: sabiduría primordial. En general, el objetivo de la meditación es desarrollar un estado mental tranquilo y claro, sereno y lúcido, y mantenerlo durante todo el día. De esta forma el meditador consigue ser consciente de lo que pasa por él, y en cuanto empieza a surgir el aguijón de un estado mental negativo, lo ve y puede decidir lo que quiere hacer con él: alimentarlo con diversos pensamientos hasta que se desborde y se exprese al exterior; o bien reprimirlo y guardarlo. Pero el meditador sabe que ninguna de estas dos cosas es la solución. Ambas hacen daño y perpetúan la tendencia a seguir reaccionando de la misma manera. El meditador se convierte en el observador de su estado mental, dejando que la tempestad se apacigüe por sí misma al no alimentarla con nuevos pensamientos. Además de practicar esta técnica, se utiliza también la práctica de Avalokiteshvara, o Chenresi, y la recitación de su mantra, el mani mantra.

Aunque el mantra purifica y transforma todos los estados mentales negativos, se dice que cada una de sus seis sílabas trabaja directamente con cada uno de los seis principales venenos mentales, transformándolos en un tipo de sabiduría y en una virtud trascendental o paramita. Además, cada sílaba está asociada a un color determinado que trabaja junto con el sonido.

El mantra se recita pronunciándolo con voz clara, pero si estamos con gente y no queremos que se oiga lo podemos recitar mentalmente. Se utiliza un rosario (mala) que tradicionalmente tiene ciento ocho cuentas, y con cada mantra se pasa una de ellas. Tiene más efecto si se repite con un sentimiento de amor hacia todos los seres. También podemos imaginar mientras lo recitamos que nos bañan e impregnan rayos de luz del color que corresponde a la emoción que queremos trabajar. Por ejemplo, si el problema es el deseo, la luz será amarillo dorado. Si es la ira, será de color azul marino, etc.

La práctica de Chenresi, como todas las demás prácticas de deidades tántricas, incluye la visualización de uno mismo como la deidad y la repetición de su mantra. El objetivo es llegar a experimentar la pureza inherente a todos los seres y las cosas. Verlos a todos y a uno mismo como si fueran Chenresi, oír todos los sonidos como si fueran su mantra y percibir todo lo que pasa por la mente como la sabiduría y el amor de Chenresi, que no difieren de la mente de Buda. Esta práctica tiene el poder de transformar nuestra mente y con ello nuestra manera de experimentar la vida.

Lama Tsondru (Artículo de la revista Dharma)